Pagar la tasación: una inversión que te da el control

En los últimos años, el reparto de los gastos al firmar una hipoteca ha sido objeto de debate e incertidumbre. ¿Quién debe asumir cada coste? ¿Qué parte le toca al banco y cuál al cliente? Desde junio de 2020, con la entrada en vigor de la Ley Reguladora de los Contratos de Crédito Inmobiliario, esta cuestión quedó por fin resuelta.

La normativa establece un criterio claro: el banco debe hacerse cargo de casi todos los gastos asociados a la constitución del préstamo, como los de notaría, registro y gestoría. Todos, excepto uno: la tasación del inmueble.

¿Por qué justo este coste queda fuera? La clave está en el enfoque de la ley, que pone el acento en proteger los derechos del consumidor. Asumir tú mismo el coste de la tasación no es una desventaja, sino una forma de darte mayor autonomía y poder de decisión en un proceso tan importante como es el de contratar una hipoteca.

Veamos por qué pagar este informe, lejos de ser un simple trámite, se convierte en una auténtica herramienta a tu favor.

Eres tú quien elige al tasador

Al abonar el coste de la tasación, eres libre de seleccionar la empresa que la realice. Esto te permite comparar presupuestos, exigir calidad técnica y optar por aquella tasadora que te transmita más confianza o profesionalidad. Si el banco fuera quien pagara, la decisión recaería en él y tú no podrías intervenir en la elección.

Te llevas la tasación a cualquier entidad

Otro punto a tu favor: ser titular de la tasación implica que puedes utilizarla con cualquier entidad financiera. Si estás valorando varias ofertas hipotecarias, no tendrás que repetir el informe en cada una, con el consiguiente ahorro de tiempo y dinero. La tasación es tuya y puedes moverla con libertad en todo el proceso de negociación.

Tienes acceso completo y derecho a reclamar

Además de obtener el documento, cuentas con el derecho a revisar su contenido con detalle. Si detectas errores o discrepancias, puedes presentar una reclamación directamente ante la sociedad tasadora. Esto te otorga un control total sobre la información y sobre los pasos posteriores si algo no encaja.

Protege tu futuro: el valor de subasta

Este punto es especialmente importante y muchas veces se pasa por alto. Si en algún momento no pudieras afrontar el pago del préstamo y el banco ejecutara la hipoteca, el precio de salida en subasta del inmueble sería el valor de tasación. Y ese valor puede haberse fijado años antes, al constituir el préstamo.

Precisamente para evitar abusos, la ley exige que sea el cliente quien valide y confirme ese valor desde el inicio. De ahí la importancia de haber elegido tú al tasador, haber revisado bien el informe y conservar la documentación. Una buena tasación te protege incluso en escenarios poco deseables a largo plazo.

Una inversión, no un gasto

Aunque pueda parecer un coste más del proceso hipotecario, la tasación es mucho más que eso: es una inversión en tu seguridad, tu libertad de elección y tu capacidad de negociación. Te da el control sobre una parte esencial del préstamo y te ofrece garantías técnicas y jurídicas para el futuro.

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